Barcelona

Ferran Torres rasca un cotidiano triunfo culé ante el Cádiz

El Barcelona, sin excesivo brillo, volvió a las andadas, aunque esta vez sí vivió algo más cómodo y ganó al Cádiz con una renta de dos tantos (2-0). En la primera parte, sin generar demasiado volumen ofensivo más allá de un incisivo Ferran Torres en modo regateador. Después, una progresiva pérdida del control a medida que transcurrió el segundo tiempo.

Ter Stegen tuvo que volver a intervenir para hacer que los goles de Sergi Roberto y Lewandowski, ambos en los minutos psicológicos al filo del descanso, se tradujesen en puntos. Quien se quedó con la miel en los labios fue Roger Martí, después de que González Fuertes le anulase dos goles. El primero por fuera de juego y el segundo por una polémica falta de Fali a Marc André, justo antes de que el delantero se revolviese de forma magistral.

🥱 Un Barça terrenal, pero sensato

La primera prueba sin Pedri derivó en la vuelta del Barça de los extremos, en lugar del de los cuatro centrocampistas. Aunque con matices, ya que Ansu Fati, de nuevo apagado, pisó zonas interiores en la izquierda con mayor frecuencia que un Ferrán Torres, más enfocado en estirar al equipo, recibir abierto y encarar por la derecha. Por dentro, con Gavi de vuelta a esa zona, junto a Sergi Roberto, la circulación dejó bastante que desear ante la superpoblación visitante, en términos de frecuencia, intención y velocidad. Por otra parte, sirvió para que el equipo no dejase muchas opciones de réplica tras robo a un Cádiz condenado a acortar procesos por su falta de fútbol propositivo y creativo. No fue ni bonito, ni demasiado bueno, pero sí tan prudente, como exterior.


Robert Lewandowski rompió su sequía doméstica y marcó en el Camp Nou cuatro meses después.


🔪 El Ferrán Torres del pasado

En este escenario, el extremo diestro brilló con luz propia. A pierna natural, como en sus inicios en Mestalla, Ferrán Torres demostró que aún conserva desequilibrio en ese rol, incluso para afrontar situaciones de uno contra dos. Se le vio rápido y más descarado que nunca desde su llegada al Camp Nou, productivo en los eslalon gracias a su buen control de pelota, timing y la capacidad para fintar, esconder intenciones y salir por los dos perfiles. Una tortura para el Cádiz en el peor día posible, con el ‘Pacha’ Espino sancionado y Arzamendia muy superado. El canterano del Valencia completó hasta diez regates.


Ferrán Torres: «Venía de un periodo sin muchos minutos. Yo creo que hoy tanto el equipo como yo hemos estado muy bien».


🟡 El Cádiz, mejor en la teoría que en práctica

El plan del Cádiz no sorprendió a nadie. Fue coherente de acuerdo a sus fortalezas y a las debilidades del rival. Ante la dupla de centrales conformada por Andreas Christensen y Eric García —de vuelta a la titularidad en liga por segunda vez desde octubre—, los sureños buscaron dañar al rival a base del juego directo, para aprovechar que se enfrentaban a zagueros menos exuberantes a campo abierto. Pero de la intención al hecho hubo un trecho y no fue hasta los minutos finales cuando incomodaron a los azulgrana.

No tanto al atacar la profundidad pretendida al inicio, sino a través de ataques por empuje, con una buena carta de presentación de Chris Ramos y un par de situaciones de centro lateral que pusieron en jaque la decimoséptima portería a cero de los de Xavi. Con algo de relajación y cambios para ahorrar minutos a las piernas de De Jong y Lewandowski, debut liguero de Ángel Alarcón mediante, los goles en contra esta vez sí llegaron, aunque no subieron al marcador. El segundo, interpretable, para avivar el debate arbitral en una semana convulsa en territorio culé, que no impidió que el desenlace fuese el de siempre.

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