REAL MADRID 1-0 MALLORCA
Real Madrid

El balón parado vuelve a afianzar al Real Madrid en el liderato

Cuando todo va mal, el balón parado se erige como la solución. Y el Real Madrid, una jornada más, volvió a hacer de esta su máxima para sobrevivir. Ante el Mallorca, los de Carlo Ancelotti ganaron por la mínima (1-0) con un tanto de Rüdiger a la salida de un córner. Con ello, aseguran el campeonato de invierno al acabar como líderes la primera vuelta de la Primera División.

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Al Real Madrid de Carlo Ancelotti siempre le cuesta el Mallorca de Javier Aguirre. Para abrir el 2024, su choque se sentía como una molestia en el Santiago Bernabéu. Los bermellones eran el sonido del camión afilador en una mañana de resaca. Querían dinamitar el liderato blanco. Las instrucciones eran claras: hacer el partido largo. Si eran generosos en las ayudas y conseguían sacar a Vinícius en el día de su vuelta al verde, tendrían mucho camino recorrido. Con las mismas directrices lo lograron en 2023, por lo que buscaban repetir en el 2024.

Dentro del ritmo plomizo que imponía el Mallorca desde la defensa, el Real Madrid se desesperaba. No había rastro del buen juego del último mes. Bellingham y Rodrygo, sobre los que se edificó ese éxito, naufragaban entre camisetas rivales. Solo los enérgicos arreones de Vinícius cambiaban el guion. De sus botas nacieron las mejores ocasiones de su equipo, pero fueron insuficientes para batir a Rajković. Y, por su parte, el Mallorca se asomaba al área de Lunin con peligro. Mientras que el público del Bernabéu se preocupaba más por lo que decidía el árbitro, Antonio Sánchez estalló el balón contra el larguero. Era un aviso a navegantes antes del descanso. Iba a tocar remar para amarrar el liderato.

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​🧤​ Solo Rüdiger pudo batir a Rajković

Pocos cambios hubo para la segunda mitad. El único, quizás, es que ya estaba el coliseo blanco en pie de guerra contra Muñiz Ruiz. Nada de lo que decidía les parecía bien, y los pitidos constantes ayudaron a enrarecer el ambiente. Un nuevo palo del Mallorca, esta vez de Samu Costa, instauró esa extraña neblina en el Bernabéu. Ya no se podía negar que el Real Madrid estaba sufriendo. Ancelotti tenía que cambiar algo, y decidió volver a lo que hacía reconocible a su equipo en las últimas fechas. El italiano sacó a Vinícius, que iba justo de gasolina tras su correcta primera mitad, y dio entrada a Brahim. Con ello, Rodrygo volvió a la izquierda del ataque. Poco después, sacó a Kroos y metió a Joselu, por si quedaban dudas de sus planes. El Real Madrid iba a asediar al Mallorca.

real Madrid mallorca 1-0

Tras darle al palo en dos ocasiones, Rajkovic fue el gran argumento del Mallorca para llevarse un punto del Bernabéu.

A los de Javier Aguirre solo les quedaba acogerse a los milagros de Rajković. Llevaban tiempo sin hacer una intervención de mérito, pero le iban a necesitar. Con su área más cargada que nunca de camisetas blancas, era el momento de volver. Firmó una parada tremenda ante Rodrygo, y el rechace lo falló Brahim a puerta vacía. El palo le ayudó a confirmar su condición de santo. Rajković tenía un muro invisible al que agarrarse. Y, junto al paso del tiempo, eran las mejores armas del Mallorca para conseguir rascar puntos en el Santiago Bernabéu. El problema, ante el Real Madrid, era el de siempre: entraban en la zona de los milagros, pero merengues y no bermellones.

Con el área cada vez más cargada, se estaba rondando el desenlace. Cada córner era una declaración de intenciones para conseguir el gol-partita. Ya sucedió ante el Alavés, y había que buscarlo para mantener las buenas costumbres del 2023. Cuando Modric se acercó a la esquina, el Bernabéu ya sabía el desenlace. Así como pasó en Lisboa, solo necesitaban un rematador. Esta vez no se jugaban tanto y no hace tiempo que no está Ramos, pero igual de válida fue la aparición de Antonio Rüdiger. Se elevó en el barullo del área y puso el balón en la escuadra. El único central disponible del primer equipo aseguraba el liderato del Real Madrid al final de la primera vuelta. Solo podía haber sido él quien se encargase de que todo siguiese igual en 2024.

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