Pezzolano
Segunda división

Pezzolano y Beccacece, desgracias paralelas en Valladolid y Elche

Valladolid y Elche echan humo. Dos localidades que albergan históricos del fútbol español presentan una actualidad paralela y muy similar en conceptos alrededor de sus entrenadores. Tanto Paulo Pezzolano como Sebastián Beccacece están muy discutidos por sus aficionados. El uruguayo y el argentino lideran los dos proyectos desde la campaña anterior en la que ambos descendieron junto a sus equipos a Segunda división y desde sus directivas, ambas de capital extranjero, se les mantuvo en el cargo.

Tras un inicio muy dubitativo de dos equipos que están pensados para jugar en la élite, el José Zorrilla y el Martínez Valero no aguantan más y piden la destitución de sus técnicos. El caso del Valladolid es controvertido, puesto que se encuentra en la novena plaza, viene de ganar y están cerca del playoff. De todos modos, las victorias han llegado por la mínima, cuando el tiempo agonizaba y tras un desempeño discutible. En el Elche, la situación es más flagrante si cabe, puesto que el club coquetea con el descenso y viene de recibir una de las mayores goleadas de los últimos años.

😞 El desapego es total

La unión entre afición, plantilla, cuerpo técnico y el club es fundamental para los éxitos de un equipo de fútbol. Esto se magnifica más aún en ciudades donde el fútbol es el mayor representante de la identidad cultural del lugar. No es igual en clubes que se acercan más al concepto de franquicias o marcas globales como puedan ser el Real Madrid, el Barcelona o el Atlético de Madrid. En ellos la comunión con su gente siempre será importante y tendrá cabida, pero no será un motor tan potente como lo es en zonas más regionales.

Un Zaragoza infranqueable apunta a Primera 12 años después

Es un aspecto se ha podido ver reflejado la temporada pasada en la categoría de plata con Las Palmas o el Granada y este curso con el Zaragoza, qué tantos años adoleció y sufrió sin ello. Tanto el Valladolid como el Elche son de propiedad extranjera y han optado por dejar de lado a su gente. Han querido crecer a marchas forzadas. Soñar con convertirse en factorías y marcas reconocidas en cualquier rincón del planeta. El punto principal reside en que las estructuras que presentan tanto ilicitanos como pucelanos se alejan bastante de esas metas, que son completamente irreales.

En ese afán de alejarse de sus orígenes optaron por buscar el talento fuera de sus fronteras. Llegaron dos técnicos como Pezzolano y Beccacece que no casaron con la afición. Dos entrenadores sin experiencia previa en Europa, mucho menos en España, que no han conseguido encontrar las soluciones y que lejos de mejorar han hundido a sus plantillas hasta un punto de no retorno.

Beccacece

Los dos entrenadores cuenta con la confianza casi plena y absoluta de sus presidentes. Ambos siguieron un patrón idéntico: aterrizaje turbulento sin la aprobación de los socios, descenso a Segunda e inicio muy alejado de las expectativas y exigencias que el puesto de entrenador del Valladolid y del Elche exige en el contexto de la categoría de plata.

😪 Resultados pobres y malas sensaciones

Tanto Sebastián Beccacece como Paulo Pezzolano presenta una tarjeta de resultados muy pobre ya sea en su periplo por Primera o en su estancia en Segunda. La del uruguayo es un poco mejor, aunque esto apenas les importa a los suyos. Pezzolano aterrizó en Valladolid el 4 de abril durante el pasado curso. Tras su llegada el equipo cogió algo de aire con un empate y dos victorias que daban esperanza al equipo.

Beccacece

Marcos André celebra un gol con el Real Valladolid.

Desde entonces las derrotas no pararon de sucederse y el equipo, que ya durante la minúscula época de bonanza había sido criticado, hiló cinco decesos consecutivos. Pese a que el ‘Pucela’ no marcó en rojo ninguno de sus tres choques finales se vio abocado al descenso y a la desesperación.

Desde los despachos de zorrilla mantuvieron al de Montevideo para regresar a la élite y su inicio de liga ha sido cuanto menos discreto. Su apuesta por un sistema 1-5-3-2 con el que ni siquiera él parece estar conforme, ya que ha variado en innumerables tramos de partido enerva a la grada. El Valladolid tiene problemas evidentes para generar, ni Meseguer ni Juric parecen acoplarse con Monchu y las intenciones de Pezzolano no casan con ellos.

 

El inicio ante el Sporting con un claro 2-0 fue un espejismo. Luego llegó un periplo de desconcierto absoluto con tres decesos sin marcar ni un solo gol. Desde entonces, además de que la falta de gol es evidente con tan solo cinco tantos en siete jornadas, las sensaciones son de que el equipo ha sumado puntos por mero empuje y suerte. Al menos suman de tres.

Algo que no ha conseguido el Elche de Beccacece. El argentino, contrario al uruguayo, ha buscado transformar a los franjiverdes en un equipo vistoso y que domine los encuentros con la pelota. El problema reside en que su equipo pocas veces lo consigue. Conjuntos como el propio Valladolid le superaron en posesión del balón y sumado a la falta de gol y la fragilidad defensiva, el Elche se ha desmoronado por completo.

Borja Garcés no ha podido suplir la dolorosa salida de Lucas Boyé. Garcés es un delantero muy diferente al Boyé, más de jugar al espacio y no de recibir de espaldas a portería, y el rosarino no ha sabido adaptar el juego de su equipo a la llegada del canterano del Atlético de Madrid. Una situación que se une a la falta de mando de Aleix Febas que es la pieza por la que debe pasar el juego ilicitano.

La paliza que le propinó el Burgos (4-0) en la última jornada es un aviso enorme para un equipo creado para ascender y con un presupuesto sustancialmente superior al del resto. Una plantilla sin alma y sin reacción y que cada vez ve como su afición es la que comienza a dar la espalda desde la grada para mirar al palco y pedir las destitución de Beccacece.

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