Pep Guardiola
Opinión

Guardiola y el ‘Caso Negreira’: una mentira y una falacia

Hace pocos días, Pep Guardiola fue preguntado acerca del ‘Caso Negreira’ por los medios británicos.

Dejando al margen el tono un tanto condescendiente con el que el entrenador del Manchester City inició su respuesta, hay dos cosas en sus declaraciones —aunque no sean las únicas— que debieran llamar la atención: una mentira y una falacia.

Las primeras palabras que pronunció cuando le interpelaron por las acusaciones formuladas contra el Barcelona fueron “wait and sit”, algo así como “espera sentado” (o, mejor, “siéntate y espera”, pues la expresión habitual inglesa es “sit and wait”). Y añadió de inmediato que “eso es como lo que nos sucedió a nosotros (es decir, al Manchester City) cuando todos nos acusaban de haber hecho algo malo”.

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Se refería obviamente con estas frases a que, en febrero de 2020, el Órgano de Control Financiero de Clubes de la UEFA (CFCB) decidió suspender al City para participar en competiciones europeas durante dos años por haber realizado operaciones contrarias a la transparencia y al “fair play” financiero; y, sobre todo, se refería a que el Tribunal de Arbitraje Deportivo decidió posteriormente dejar sin efecto esta suspensión.

Así pues, lo que Guardiola daba a entender con sus palabras es que el City se hallaba ya totalmente exonerado de “las acusaciones por haber hecho algo malo” formuladas en su contra. Sin embargo, esto es doblemente mentira.

El Manchester City sigue teniendo 115 cargos abiertos

Es mentira, en primer lugar, porque el Tribunal le eximió de la suspensión, pero le mantuvo una sanción económica de 13 millones de euros. O sea, que el City sí que hizo “algo malo”.

Y segundo, porque el club sigue teniendo abiertos nada menos que 115 cargos por supuestas infracciones de las normas financieras de la Premier League cometidas en los últimos años, así como por no cooperar con la investigación, todo lo cual continúa pendiente de decisión judicial.

De modo que, cuando Guardiola aconseja a continuación al periodista que deje que el proceso judicial contra el Barcelona “siga su curso”, lo más prudente sería que él hiciera lo mismo respecto del caso del City, antes de sugerir que este se encuentra ya limpio de polvo y paja.

Jugar mejor da títulos, pero no todos

En cuanto a la falacia, procede de unas palabras que Guardiola pronunció inmediatamente después, en su respuesta al periodista, con las que, de entrada, es muy difícil no estar plenamente de acuerdo.

Afirmaba en ellas que, cuando el Barça ganaba títulos durante la etapa del “caso Negrerira” era sencillamente “porque fuimos mucho mejores que nuestros rivales”.

En efecto, Guardiola tiene incuestionablemente razón cuando argumenta que, durante buena parte de la larga época de los pagos del Barça a Enríquez Negreira (más de 7 millones de euros entre 2001 y 2018), el club azulgrana desplegó un juego maravilloso, muy justamente aplaudido a escala nacional e internacional. Y que, además, si se adopta una perspectiva de largo plazo, está probado que, cuando un club juega mejor que los demás, termina ganando generalmente más partidos y más títulos que los demás.

Sin embargo, para bien o para mal, es el fútbol es un deporte francamente injusto. Y muchas veces ocurre que, aunque un equipo juegue claramente mejor que sus rivales, puede terminar perdiendo, en concreto, determinados partidos o determinados torneos. O ganándolos por mucha menos diferencia que la que se desprendería de la distancia existente entre la calidad de su juego y la de los demás equipos.

Cinco Ligas por menos de seis puntos

Vayamos a ello. En la “etapa Negreira”, el Barcelona ganó en España nueve títulos de Liga (amén de varias Copas y Supercopas). Sin embargo, más de la mitad de estos títulos ligueros —concretamente, cinco de esos nueve— los ganó por menos de seis puntos de diferencia respecto del segundo clasificado.

En otras palabras, “si” los pagos a Negreira tuvieron alguna incidencia en el desarrollo de la competición, aunque hubiera sido sólo leve, habrían bastado dos penaltis pitados o no, dos goles mal anulados o mal concedidos, o una combinación a pares de ambas jugadas —todo lo cual bien cabe ser considerado como “sucesos leves”— para que el resultado final de la Liga “pudiera”, sólo “pudiera”, haber sido otro.

En tal caso, el excelso juego del Barça le habría dado en esa etapa muchos torneos de Liga. Pero quizá no tantos…

Guardiola no solo ganó por jugar mejor

Así pues, Guardiola tiene razón cuando asegura que el Barcelona jugaba mejor que sus rivales en esa época; incluso mucho mejor. Pero no la tiene cuando sugiere con ello que todos los torneos que ganó el club entonces fueron fruto únicamente de ese mejor juego y no de otros factores (por ejemplo, quién sabe, del posible “efecto” sobre los arbitrajes de los pagos del Barça a Negreira).

El ex jugador “culé” no incurre por ello exactamente en una mentira, en sentido estricto, pero sí en una falacia. Aunque ambos términos, mentira y falacia, son sinónimos para el Diccionario de la RAE, se define habitualmente la segunda como un razonamiento que, aunque formalmente parece válido, cierto o irrefutable, en realidad no lo es y conduce a engaño.

Es verdad que el Barcelona jugaba “en la etapa Negreira” mejor que los demás equipos españoles. Sin embargo, el razonamiento de que ganó todos los torneos que obtuvo entonces sólo porque jugaba mejor, aunque tenga apariencia de validez, es una falacia, porque es verosímil que ganara unos cuantos por otros factores. Verbigracia, por errores arbitrales que se hubieran producido a su favor de manera leve, pero sistemática, como consecuencia de los pagos del Barcelona a Enríquez Negreira.

Tiene nuevamente razón Guardiola al subrayar que esto no ha sido aún probado, al menos desde el punto de vista judicial. Pero no la tiene, e incurre en una censurable falacia, cuando quiere dar a entender, con su argumentación, que los pagos a Negreira no afectaron en absoluto a los resultados concretos de la Liga española porque, al fin y al cabo, en términos generales el Barcelona era el mejor.

En realidad, toda la intervención del ex jugador blaugrana tiene un aroma falaz, pues insiste formalmente en ella en que hay que esperar, dejar que el asunto siga su curso, eximirle de opinar sobre algo que no conoce bien…, pero toda su retórica conduce a tratar de convencer, a cuantos la den por buena, de que el City ha sido declarado inocente y de que el Barcelona probablemente lo sea, porque ganó todos sus títulos sólo gracias a su mejor juego. Un batiburrillo que, de momento, parece lejos de ser verdad.

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