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Capital árabe: ahora, a por el rugby

Los cuatro equipos ingleses de rugby, supuestamente implicados, declinan hacer declaraciones (quien calla…) y el organismo rector de la competición advierte que jamás comenta asuntos internos de los clubes, pero el ruido va creciendo dentro de la comunidad británica.

El diario británico The Telegraph asegura en una exclusiva que el Public Investment Fund (PIF), el fondo soberano saudita, ha abierto negociaciones con los Leicester Tigers, Northampton Saints, Gloucester Rugby y Newcastle Falcons para adquirir participaciones en sus respectivos capitales.

El acuerdo incluiría que el inversor árabe recibiera los derechos de denominación de los estadios de los cuatro clubes y que estos se comprometieran a abrir una academia de rugby en Arabia Saudita.

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Si se tiene en cuenta el dinero que mueve el fútbol, la operación no es demasiado impresionante: “apenas” 70 millones de euros en total, es decir, a razón de algo más de 17 millones por cabeza. Pero, si se tiene en cuenta la situación financiera de los clubes profesionales del rugby inglés, se entiende la expectación.

🩸 El rugby vive una constante sangría

La Premiership, es decir, la liga profesional del rugby inglés, ha perdido en menos de dos años a tres de los 14 miembros que tenía al inicio de la temporada 2022-23. Desde entonces, los Worcester Warriors y dos clubes londinense, los Wasps —seis títulos ganados— y los London Irish, han entrado en concurso de acreedores y han sido relegados de la competición.

No obstante, con ser esto llamativo, conviene subrayar que estos tres son solo los casos peores, porque hay más. Se estima que, en mayo del año pasado, los Bristol Bears tenían una deuda de 60 millones de euros, los Sarracens (seis títulos) debían 48 millones, los Newcastle Falcons (un título) 46 millones, el Bath RFC (otros seis títulos) 43 millones…

rugby

Aficionados de los Newcastle Falcons animan durante un partido de su equipo.

Nuevamente, pueden parecer cifras pálidas si se las compara con las del fútbol, pero hay que tener en cuenta que el rugby genera muchos menos recursos que su hermano histórico, por lo que no le es fácil afrontarlas. Piénsese, por ejemplo, que cualquiera de esas deudas individuales supera la cifra total de ingresos televisivos que la Premiership recibe cada año de ITV y BT Sports.

También debería llamar la atención de “terceros” el hecho de que el balón de oxígeno que debería haber supuesto para los clubes la inyección económica recibida del fondo CVC (sí, el mismo que ha comprado a 37 clubes españoles el 9% de sus derechos televisivos durante 50 años) puede tener un efecto efímero. Porque, a través de esa operación, CVC compró el 27% de la Premiership a cambio de unos 230 millones de euros; es decir, una cifra que es incluso inferior a la deuda que tenían los diez clubes supervivientes de la Liga hace apenas un año. Así pues, cuando las barbas de tu vecino, etc.

🤑 La imparable extensión del capital árabe

Por todo ello, la irrupción del capital árabe en el rugby inglés, que afecta incluso a su club más laureado (los Tigers suman once títulos), aunque supone para los beneficiarios atarse a largo plazo a cambio de parchear problemas a corto, es recibida con bastante alivio, pues estos problemas no son precisamente menores.

Eso sí, el PIF y los cuatro clubes deberán sortear algunas barreras. Por ejemplo, que ningún inversor puede comprar más del 10% del capital de un equipo profesional del rugby inglés sin el permiso del órgano regulador. Y que la normativa europea de este deporte prohíbe que un inversor tenga más de un 20% en más de un club. Añádanse a todo lo anterior los recelos que generan en Inglaterra (y en bastantes más países) las entradas de capital procedentes de países con cuestionables políticas de derechos humanos.

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En cualquier caso, como la reciente experiencia demuestra, no son obstáculos que resulten finalmente insalvables. Además, pueden dejar la puerta abierta a nuevas inyecciones de dinero para los beneficiarios en forma de supuestos patrocinios u otras vías “creativas”, como los clubes ingleses de fútbol bien saben y aprovechan… O a través de celebración en tierra saudita de encuentros oficiales, como ya ocurre con fútbol, golf, tenis

Desde el año 2016, el capital árabe ha irrumpido con fuerza en fútbol, tenis, golf, motor, carreras de caballos, artes marciales, snooker, ajedrez… Bendito sea el inocente que crea que todo esto es solo una operación de sportwashing

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