Marruecos-España
Mundial Catar 2022

Las razones del colapso mundial

Se acabó el sueño. España cayó ante Marruecos y se despidió de Catar con una sensación diametralmente opuesta a la que tuvo al llegar. Entre Twitch y Twitch y con alguna rueda de prensa de por medio, Luis Enrique consiguió sembrar ilusión. Planta que creció de forma desorbitada con los siete a Costa Rica. Sin embargo, después, la realidad ha dado la espalda a España. Tres partidos sin ganar, solo dos goles y una imagen desesperante: la de querer y no poder. Pero, ¿cómo se ha podido llegar a esta situación? Intentamos dar con las claves del bajón de la Selección en Catar.

😁😠 Una España bipolar

El combinado español se presentó en Catar con su habitual propuesta de llevar la iniciativa desde el control casi absoluto del balón. La idea de mover al rival con pases rápidos para encontrar los espacios y hacer daño. Sin balón, presión asfixiante para recuperarlo en campo contrario. Funcionó a las mil maravillas contra Costa Rica. Partido redondo y resultado histórico. Igual incluso abultado. Sirvió para ganar confianza y reforzar la idea de Luis Enrique.

Sin embargo, ante Japón y Alemania ese planteamiento empezó a saltar por los aires. Pusieron en evidencia los problemas de España. Conflictos que empiezan por la falta de profundidad con los pases y que hasta que descubren a un equipo que físicamente no va sobrado. En esos partidos, ‘La Roja’ jugó buenas primeras mitades, pero se desmoronó cuando el rival presionó y buscó la victoria. Alemania pudo ganar en el tramo final y Japón resolvió tras el paso por los vestuarios. Hasta Luis Enrique reconoció que si Japón hubiese necesitado un tercer gol, «lo hubiese conseguido». Malas sensaciones que se acabaron de confirmar ante Marruecos.

⚽ Pases y más pases, pero sin profundidad

España ha sido la selección que más pases ha dado en el Mundial… y con mucha diferencia. Es el equipo que más soba el balón para llegar a la portería rival. Los datos están ahí: 1045 pases ante Costa Rica, 634 frente a Alemania, 1058 delante de Japón y 1019 contra Marruecos. Tres partidos con más de 1000 pases realizados con un acierto por encima del 90 %. Sin embargo, los de Luis Enrique solo consiguieron rematar 17 veces entre los tres palos en 390 minutos, contando los ocho remates ante Costa Rica, de los cuales siete acabaron entrando. Números que respaldan la dificultad española de llegar con claridad al arco rival, con un porcentaje de gol del 18 % respectado a las ocasiones creadas. Faltó constundencia.

La mayoría de pases se han dado en el centro del campo y con los centrales como protagonistas. Rodri, en posición de central, era hasta el momento el jugador de campo del Mundial con más pases dados. Después del partido de Marruecos, el contador se fue hasta los 666. La sensación, salvando siempre el encuentro de Costa Rica, ha sido de jugar a dormir la pelota de un lado a otro, pero sin la agresividad para romper las líneas defensivas para encontrar el gol.

👊  España ha acusado mucho los golpes

Pese a la calidad en los pies de la Selección Española, en este Mundial se han visto algunas carencias en la salida del balón con presiones asfixiantes. Ante la premisa de no rifar el balón, tanto Unai Simón como la defensa se ha visto comprometida en varias ocasiones. Sirva de ejemplo el gol del empate de Japón tras un balón largo de Unai y un control defectuoso de Balde. Si ha habido rock and roll en el césped, España se ha convertido en un equipo vulnerable.

Take Kubo defiende el balón ante Azpilicueta y Rodri (Getty Images)

Los goles de Alemania y Japón fueron duros tortazos, que el equipo no supo asumir bien. Sean minutos de colapso, de falta de frescura o de pánico, España no ha sabido levantarse. Ha sido evidente la sensación de equipo mentalmente flojo ante momentos de sufrimiento. La apuesta de Luis Enrique fue valiente. Equipo joven. El tercero más joven del Mundial. Casualidades o no, los goles contrarios han sido como arenas movedizas para los españoles. El bloque pasa a ser vulnerable.

🅰️ Hay un plan A, pero no un B o un C

La composición del equipo español está formado por jugadores talentosos, móviles y que pueden ocupar varias posiciones. Pese a esto, la despiadada verdad es que es un equipo delicado cuando no tiene la bola y que, además, tiene fisuras atrás. Si el choque escapa del guion establecido, no hay posibilidad de cambiar el timón y cambiar de rumbo. De tener alternativa para no depender tanto del tiki-taka. Eso es dependencia total de Luis Enrique, que tampoco le ha sabido dar su papel a Ansu Fati o a Pablo Sarabia, este último decisivo en la pasada Eurocopa.

En Sudáfrica, Vicente del Bosque se llevó a Fernando Llorente que, a la postre, fue decisivo en el partido contra Portugal. Y en Brasil y Rusia, estuvo Diego Costa. Jugadores diferentes y que pueden ser muy útiles en las jugadas a balón parado o para jugar de hombre boya. Lo más parecido en Catar ha sido Álvaro Morata, el único delantero centro puro que se ha llevado ‘Lucho’. Y no vamos a criticar al jugador del Atlético, que ha marcado tres goles. Ante este panorama, se ha visto a una España empeñada en insistir que en buscar otras alternativas.

🍀 Hay mucho margen para la mejora

Evidentemente, una eliminación te deja mal cuerpo. Horrible. Pero no todo es un desastre para quemar todo el proyecto. Pensábamos que éramos mayores y que la transición de la mejor generación española había sido plácida, pero no es así. Después de presentar hasta 20 caras nuevas, el margen de acople es tremendamente grande. Siga o no Luis Enrique al frente del equipo, el bloque es joven. Un bloque que cuenta con el actual ‘Golden Boy’, Gavi, de tan solo 18 años, y que también tiene a Pedri, uno de los mejores sub-21 del mundo.

Con todo, Catar también nos ha descubierto un central muy resolutivo como Rodri Hernández, pese a que en el City juega de pivote, y a un puñal por la banda como Nico Williams, que cuenta con una velocidad endiablada. Notas de color para mirar al futuro con esperanza. Nos vemos en el Mundial de 2026. 

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