Rafa Nadal - vuelta
Opinión

De la agonía a la esperanza: los 346 días de Nadal en la sombra

«Año nuevo, vida nueva». Un dicho español tan famoso como absurdo, pues los propósitos casi siempre caen en saco roto. No será el caso de Rafael Nadal, en cambio, que le guste o no abordará en 2024 un curso muy diferente al anterior. El español está de vuelta: el domingo competirá tras once meses de inactividad. Lo hará en el cuadro de dobles del ATP 250 de Brisbane, junto a su amigo Marc López, y mientras escribo esto no puedo evitar que se erice mi piel.

Una espera tan larga como insignificante

El tiempo, a veces amigo, en otras ocasiones rival, juega con nosotros. El 31 de diciembre se cumplirán 346 días de aquella dichosa segunda ronda del Abierto de Australia que obligó a parar al mejor deportista que ha conocido España a lo largo de su historia. A mí, personalmente, se me han hecho un mundo, pese a que nos tiene acostumbrados a largos parones y al esfuerzo encomiable de Carlos Alcaraz por amenizarnos la espera.

El problema fue no concebir esas primeras molestias con la magnitud que después alcanzó la lesión. Al principio se habló de pocas semanas, posteriormente llegaron las renuncias a Indian Wells y Miami. Entonces, unas imágenes entrenando sobre la arcilla en su academia me despertaron una falsa esperanza: Nadal había trazado un plan para volver a lo grande en la gira de arcilla. Eso pensé hasta que de nuevo él informó de su ausencia en Montecarlo y Barcelona.

Con Roland Garros a la vuelta de la esquina, el torneo que ha ganado más veces que nadie (14), no bastaba un simple vídeo. Nadal anunció una rueda de prensa y saltaron las alarmas. Diría que no fue para tanto, pues no comunicó su retirada, pero lo cierto es que le puso fecha, algo que no vimos venir pese a sus 37 años.

Rafa Nadal.

El español admitió ese día que iba a dejar incluso de entrenar. «Han sido dos meses de frustración. Necesito parar porque si no, no creo que llegue al año que viene», afirmó. No marcó un día en el calendario y, aunque se especuló con una hipotética participación en la Copa Davis que ganó Italia el pasado mes de noviembre, lo cierto es que su meta siempre ha estado puesta en 2024.

Pero no creamos todo lo que salió de su boca en aquella amarga conferencia, por mucho que sea un hombre de palabra. Este curso será su último, si así lo dicta el físico o su nivel. Si Nadal está en condiciones de pugnar por algo grande seguirá. La edad es solo un número como evidenció Pau Gasol, que se retiró a los 41 años, o como ejemplifica Fernando Alonso, que a sus 42 primaveras genera más ilusión que antaño.

Rafa es el máximo exponente de esta generación dorada del deporte español que hemos tenido la fortuna de vivir. Han pasado más de dos décadas desde que el tenista debutó en la ATP con solo 15 años. Eso es mucho tiempo. Precisamente al reloj quería volver a referirme, porque estos 346 días han sido largos, pero mirados con perspectiva, no significan nada.

Rafa Nadal merece paciencia y fe

¿Qué son once meses de inactividad para Nadal? Casi todo el mundo tilda de imposible que el balear sume un nuevo Grand Slam a sus vitrinas. De hecho, no tengo demasiada fe. Pero dejemos al menos un margen de duda para un tenista que en 2021 dejó de competir en el mes de agosto y en 2022 enlazó más de 20 triunfos y alzó dos major (Australia y Roland Garros). Sí, el primero de ellos con una remontada a la que la Inteligencia Artificial solo concedía un 4% de posibilidades de éxito.

La última lección de Rafael Nadal

Nadal nos ha dado más de una lección a lo largo de su trayectoria. Es más, solo el hecho de regresar es una clase de sacrificio a esos jóvenes que ahora se frustran por el mero hecho de no ganar todos sus envites. Ese adjetivo es solo uno de los muchos que definen a un deportista que siempre se ha caracterizado por los valores que representa lejos de la pista.

La promesa Arthur Fils y el veterano Richard Gasquet han entrenado con él en las últimas semanas, con la misma sensación de que Nadal volverá a ganar. «Hace sesiones largas de tres horas», afirmó a L’Equipe el francés. Está claro que si el español regresa es porque está capacitado para ello. No será una aventura sencilla. Perdido en el ranking estará a merced de cualquier cabeza de serie en primera ronda, lo que complicará su rodaje.

Hace falta paciencia. Desde luego que se la ha ganado. Volver y ganar es complejo, por mucho que para él se haya convertido en rutina a lo largo de su extensa trayectoria. Después de esperar 346 días, poco o mucho según para quien, lo que suceda en enero serán solo nimiedades. Que nadie dude de que en Roland Garros el nombre de Rafael Nadal Parera volverá a emerger como candidato al título.

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