Champions League

El Inter reina en Milán y jugará su sexta final de Champions

Trece años después de conquistar su tercera Champions en Madrid, el Inter vuelve a la final de la máxima competición europea de clubes. Lo hace tras superar al Milan en la ida (0-2) y en la vuelta (1-0) de semifinales. Fue Lautaro Martínez quien lo sentenció a falta de cuarto de hora para la conclusión, con el gol que se le resistió hace seis días. Muchos paralelismos respecto al Derby Della Madonnina de 2005, que terminó suspendido por las bengalas que inundaron el Guiseppe Meazza. Esta vez no hubo que lamentar ningún altercado, por mucha pugna futbolística que se viese en un duelo de vuelta con mucha fricción, menos espectacular que el de San Siro.

🤦 El Milan desperdició sus ocasiones

No se puede decir que los de Pioli fuesen muy superiores al Inter en el primer tiempo de la vuelta, aunque sí encontraron su mejor momento en la serie. Un zapatazo de Theo Hernández en el minuto 5, la recuperación de Tonali en campo contrario que precedió al pase de la muerte para Brahim Díaz, y el mano a mano de Rafael Leão, fueron las tres más claras para los rossoneri. Especialmente, la del español, que perdonó en un remate franco. El Inter no se volvió loco, pero tampoco cedió toda la iniciativa, ni se limitó a esperar atrás. Maignan, que pudo hacer bastante más en el gol de Lautaro Martínez, volvió a tener trabajo antes del descanso.

El Inter jugó sus cartas de forma similar al partido de ida e, incluso, fue a incomodar la salida de balón rival con los carrileros saltando lejos. Se notó que Rafael Leão no estaba en plena forma, por los pocos esfuerzos explosivos que dejó el extremo portugués, en un contexto que le podía beneficiar para aparecer a la espalda de Dumfries o en los intervalos defensivos. Tampoco generaron mucho por dentro, ni encontraron la forma de dañar a los nerazzurri más allá de esas jugadas puntuales.


El Inter busca su cuarta Champions, tras las dos que ganó con Helenio Herrera en los años 60 y la que levantó en 2010, con José Mourinho a los mandos.


El Inter no olió tanta sangre como en el precedente más reciente, pero robó balones en disposición de correr, fue profundo a la espalda de Calabria y Theo y, nuevamente, los balones largos hacia Edin Džeko resultaron una vía de peligro. Tomori y, sobre todo, Malik Thiaw, la principal novedad de Pioli junto a Messias, fueron más agresivos en los duelos contra los puntas del Inter. Insuficiente, en todo caso, para maniatarlos. Como mucho, les minimizaron, cosa que no pudieron hacer con un Barella enérgico en sus llegadas e indetectable al desmarque. Volvió a conceder demasiados espacios entre líneas el Milan.

💆‍♂️ Segundo tiempo plácido para el Inter

La entrada de Marcelo Brozović por la lesión de Mkhitaryan no le sentó mal a los de Inzaghi, que sí salieron de vestuarios a especular y manejar los tiempos. Con muchos efectivos por detrás de la línea de la pelota, compacto en un 1-5-3-2, en lugar del 1-3-5-2 del primer acto. Juntó muchos jugadores por dentro y sus centrales dominaron las situaciones de centro lateral. Dumfries y Gosens, que sustituyó a Dimarco a la hora de encuentro, guardaron más la posición y no fueron tampoco desbordados por un Milan sin ideas y sin cambio de ritmo. Ni individual, ni colectivo.

Acerbi Tonali Milan Inter

Lukaku se encargó del resto, un día más como revulsivo para decantar un resultado a favor. No arrasó al espacio como cabría esperar, pero sí habilitó a Lautaro en la rúbrica de un Inter sobrio y controlador. El error más claro fue de Acerbi, sólido en defensa, pero con un cruce de cables que le pudo costar la expulsión y sanción para la final en caso de que el VAR hubiera visto su pisotón a Calabria sin el balón de por medio. Esta es la confirmación de que los pupilos de Inzaghi le tienen tomada la medida al Milan. Cuarto triunfo consecutivo esta temporada, todos ellos sin encajar un solo gol ante su eterno rival.

La mejor manera de advertirle a Europa que, por delante en el marcador, es un hueso durísimo de roer. A Manchester City o Real Madrid les espera un equipo reconocible, con fortalezas marcadas y que llega en su mejor momento del año. Por mucho que no vaya a partir como favorito en la final, el Inter no ha perdido ningún partido de eliminatorias durante la 2022/2023, ni en Coppa Italia, ni en Supercoppa, y ya sabe lo que es quitarle el invicto al Napoli en Serie A o sorprender al Barcelona en esta Champions. Quién nos lo iba a decir…

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