Amberes - Barcelona
Champions League

El Barça pierde el norte y consuma un bochornoso naufragio en Amberes

Cabizbajo, errático, lento, trotando, pensativo, mirando al infinito, rumiando, negando con la cabeza, encadenando lamentaciones… Estos son algunos de los síntomas de un jugador sin confianza. Donde cada balón se convierte en una penitencia. Pero eso se podría extender a lo que es el Barça en estos momentos. Un equipo autodestructivo y que parece estar perdido tanto en el banquillo como en los despachos. Porque el conjunto azulgrana perdió ante el Amberes (2-3). Una plantilla entrenada por el mítico Van Bommel, pero que no había sumado ningún punto hasta ese momento en la fase de grupos de la Champions League.

La suerte para el conjunto catalán fue que ya tenía la clasificación para los octavos de final y la primera plaza en el bolsillo. Xavi optó por la unidad B tras perder contra el Girona, pero ni contra el rival más débil pudo coger buenas sensaciones la plantilla. Todo lo contrario. Iñaki Peña y Oriol Romeu regalaron dos tantos, aunque Ferran y Marc Guiu consiguieron escalonar las tablas. Sin embargo, Ilenikhena aprovechó el enganchón atrás de Cancelo y la trastada de Koundé para cabalgar habilitado hacia el gol del triunfo. Victoria de prestigio de los belgas y revolcón serio para un Barça que no está en construcción, está en ruinas.

😫 Sonrojo de la segunda unidad del Barça

Al Barça le cuesta horrores carburar. La previa del partido estuvo marcada por un hombre: Robert Lewandowski. Xavi pretendía darle descanso, pero Laporta instó a que se lo llevará. Y el polaco no solo viajó, sino que fue titular. Quizás los 2,8 millones por victoria que otorga la UEFA eran suculentos para la directiva. Pero el técnico azulgrana solo cedió con el delantero, la pareja de centrales Koundé-Christensen y con Iñaki Peña. El resto fueron teóricos suplentes. Xavi hizo debutar a Héctor Fort en el lateral derecho, devolvió el mando del carril izquierdo a Balde, confió en Oriol Romeu para la medular en un centro del campo de circunstancias con Sergi Roberto y Fermín López, mientras que para el ataque Lamine y Ferran acompañaron a Lewandowski.

Pero si ya tienen dificultades los teóricos titulares, los menos inusuales, todavía más. El Barça amaneció mareado en Amberes. Fort estuvo a punto de estrenarse con una pifia monumental, pero eso solo fue el preámbulo del show que montaron entre Iñaki Peña y Oriol Romeu. El centrocampista puso la bota como un acto reflejo para intentar domesticar un pase endiablado del guardameta, y el joven Vermeeren (18 años) embocó a gol ante la sorpresa de todos.

 

Ni en sus peores pesadillas imaginaban Laporta y Xavi empezar el partido en Bélgica naufragando. Aunque esto solo es un síntoma de lo que parece más grave: el Barça hace aguas en el centro del campo. Parece contradictorio que el equipo ha dominado durante más de un lustro esa zona del campo con los mejores futbolistas del planeta, ahora se encuentre en un laberinto de astillosas salidas.

Sin ideas, el conjunto azulgrana se vio superado por la intensidad de los belgas, comandados por un Vermenen con más cara de universitario que de un futbolista, y por Ejuke, un nigeriano que se marchó en nueve de los 11 regates que intentó, ocho únicamente en el primer tiempo. El alma de un freestyler pareció poseerle. El Barça apenas conseguía salir, pero se atascaba como si el campo estuviese lleno de arenas movedizas. El único que las superaba era Balde, pero con más desmeleno que brillantez. Le dio la razón a Xavi en su actual confianza en João Cancelo para el lateral izquierdo.

 

Y ante el sufrimiento, La Masia salió al rescate. Sergi Roberto y Lamine Yamal tejieron el tanto del empate. El extremo recibió y filtró un balón perfecto para Ferran Torres aprovechando el arrastre de Sergi Roberto, que se llevó consigo a varios efectivos de la defensa del Amberes. El Barça igualó el resultado en su único disparo del primer tiempo. Máxima efectividad en lo poco potable que dejó el equipo ante el conjunto de Mark van Bommel.

🤯 Una serie de catastróficas desdichas

En la negra noche de Amberes, los sustos se concatenaron para el Barça. Casi todos para mal. Aunque el equipo saltó tras el descanso con ganas de encerrar a los belgas y de sentirse dominadores. Pese a esto, todo se esfumó con el gol anulado a Janssen por medio pecho adelantado. A partir de aquí, el caos. Lamine estrelló un balón al larguero que podría haber sido el segundo culé, el VAR evitó la roja directa que el colegiado le enseñó a Sergi Roberto por una entrada sobre Keita que estuvo a límite y, lo peor, acabó llegando el tanto del Amberes.

 

Oriol Romeu, con la cabeza más fuera que dentro, pareció ser abducido por una fuerza paralizadora en la salida del balón, Yusuf le robó la cartera y asistió para que cruzara Janssen. Tierra trágame para un futbolista que le colgaron la etiqueta de Sergio Busquets y que no le ha beneficiado en nada. Xavi contestó con la entrada al campo de Pedri, Cancelo y Gündoğan. Pero solo Pedri pareció ser un jugador diferente. Aunque todavía se le nota falto de chispa tras su reciente lesión. También salió la doble M de La Masia: Marc Guiu y Marc Casadó.

 

El heroico Guiu quiso volver a salir en las portadas marcando el empate con un cabezazo en el 91’ en una falta lateral. Mal menor un empate. Pero Koundé se encargó de hundir el barco con una esperpéntica acción defensiva nada más sacar de centro y que culminó Ilenikhena para delirio de los locales, que recordarán por mucho tiempo este histórico triunfo al Barça. Los culés son un equipo sin alma y que provoca desesperanza pese a que estarán en los octavos de final de la Champions

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