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Vinícius, entre Joselu y Rodrygo en el Santiago Bernabéu

Vinícius Júnior es una de las caras visibles del Real Madrid. Dejando de lado todas las polémicas que atrae lejos del verde, el brasileño ya es una superestrella de nuestro fútbol y se le debe exigir como tal. Por mucho que el histórico inicio de Jude Bellingham le haya robado focos, debe cumplir como tal. El problema llega cuando, en el año en el que debía ser la principal arma ofensiva, tiene un rendimiento demasiado irregular. Y este se ubica entre los delanteros con los que suele compartir minutos: o cumple con Joselu o está desdibujado con Rodrygo.

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📋​ La irregularidad de Vinícius, desde la pizarra

El cambio del sistema de este Real Madrid exige un mejor entendimiento del fútbol de ataque de Vinícius. Alejado de la banda izquierda que le vio nacer y sin Benzema como tutor, el brasileño debe asumir responsabilidades en una posición más centrada. Ese rombo (o también conocido por diamante) en el centro del campo provoca que se quite un delantero, por lo que comparte punta con otro jugador más. Generalmente, es o Rodrygo o Joselu. La opción obvia si hablamos de talento es la del brasileño, y la meritocrática es la del español. El problema surge cuando se deben mezclar con el extremo izquierdo, que es quien más asegurado tiene el puesto. Ni son lo mismo ni el Real Madrid se muestra igual.

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Vinícius está dentro de ese mencionado proceso de aprendizaje del nuevo dibujo, y es evidente que Joselu facilita su comprensión de su papel. En el único partido en el que fueron ambos titulares, ante Osasuna en el Bernabéu, el brasileño tuvo su mejor actuación de la temporada. Con un delantero centro al lado funcionando como una referencia, no tenía tanta responsabilidad a la hora de fijar a su defensor. Podía orbitar a su alrededor sin que toda la atención recayese sobre su figura. Dicho de otra manera, Vinícius fue él mismo sin sobrepensar demasiado sus acciones. Con Rodrygo, que es su compañero habitual, debe pisar más zonas centrales y buscar ataques con unos movimientos en el área que se escapan de su naturaleza futbolística. Se queda desdibujado.

Vinícius Real Madrid

Vinícius Júnior cuajó su mejor partido del año ante Osasuna (Sofascore).

📉​ Un inicio lento

En medio de ese proceso que se le está atragantando según con quién comparta delantera, tampoco se puede decir que el propio Vinícius esté a su mejor nivel. Y es que, si lo estuviera, quizás no existiría este artículo. Su talento está fuera de toda suda, así como el compromiso que pone en cada partido. Puede estar más o menos dentro por su batalla continua contra la grada, pero se nota que está intentando adaptarse. Está con zapatos nuevos, dentro de esa etapa de tratar de amoldarlos al pie, y se le suma ese inicio lento del brasileño (ha contribuido a tres tantos menos respecto al inicio de la campaña pasada). Dentro de su efervescente fútbol, genera más en esta campaña desde el pase que desde el regate. Para ser él, es raro.

La cosa es que este punto no tiene por qué ser algo negativo. El regate sigue estando ahí, pues su increíble potencia se lo permite. Pese a ello, al estar más encorsetado en su nueva posición, no tiene tanto espacio para firmar esas carreras tan características. Un ejemplo claro es el anteriormente mencionado partido de Osasuna. Marca un gol producto de un desmarque tremendo (porque quien tiene, retiene), aunque ese no es el punto. Para asistir a Joselu, el brasileño aguanta el balón, cuerpea con David García y pone el gol en bandeja a su compañero. El nuevo Vinícius, poco a poco, debe encontrar esos brotes verdes en su juego. Puede ser que lleguen a chispazos y que su forma no sea aún la mejor, pero se intuyen los destellos.

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🫂​ La conexión con Bellingham

El motor de ese optimismo está, irónicamente, entre Rodrygo y Joselu. Pese a dejar unas pocas jugadas juntos, se ve que Vinícius habla el mismo idioma futbolístico que Bellingham. El inglés, ubicado en medio de los delanteros dentro del dibujo y donde quiera cuando el balón echa a rodar, es una bendición para el brasileño en su adaptación. Instintivamente, ocupa espacios que debería ocupar el delantero centro, por lo que Vinícius es algo más libre. Así como con Joselu, es una sinergia que le favorece. Por ello, se intuye que, dentro de los planes de Ancelotti, está que sea Bellingham ese delantero que escolta a los dos de arriba. Con Vinícius y Rodrygo, que son atacantes más móviles, el italiano quiere tener un ataque parecido al del balonmano en los días grandes.

Para llegar hasta ahí, el camino por el desierto está siendo tortuoso. Queda la duda de dónde estaría el Real Madrid sin el acierto de Bellingham, ya que sus dos principales atacantes están sufriendo esta reconversión. Esa comprensión de lo que les rodea, así como de los tiempos del área (muy distintos a los de la banda) es costosa, pero promete llevar a los de Ancelotti a la tierra prometida. Vinícius, que por puro ímpetu avanza más que Rodrygo en esta temporada, sabe que su lugar está arriba. Apoyado en Bellingham y en ese espacio que deja el atacante que le acompaña, debe seguir creciendo. Su inicio es mediocre en su conjunto, y a un jugador así hay que exigirle un nivel acorde. Más aún, claro, tras heredar la responsabilidad que tenía Benzema. De ello (y de que se mantenga Bellingham como un potencial Balón de Oro) depende la temporada del Real Madrid.

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