SUPERLIGA NAVIDAD DIEGUENAZO
Opinión

El ‘Dieguenazo’: la Superliga salva las cenas de Navidad

El pasado jueves fue histórico. Todo el mundo apuntaba al TJUE para ver qué pasaba con la Superliga. Como era de esperar, la sentencia tenía tantas lecturas como bandos implicados. Mientras que para unos no es definitiva, para los otros implica la creación del nuevo torneo. Con el fútbol en medio de una guerra civil en ciernes, yo solo le puedo agradecer todo este lío. Por ellos, el tema de conversación de las comidas navideñas no será la política. Cuando todo iba encaminado a hablar de la amnistía e iba a acabar en la herencia, la Superliga nos salvó a todos.

Y esto merece un humilde ‘Dieguenazo‘.

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🎄 La Superliga salvó a las familias de la política en Navidad

Quizás doy mi opinión en este artículo, o quizás no. Soy un pelín raro con estas cosas, porque prefiero ver hasta donde llega para dar mi punto de vista. Solo pongo el capote cuando pasa el toro, y os invito a hacer lo propio para no hacer el ridículo. No me meteré en qué formato me parece mejor. Por eso mismo, solo dejaré por aquí la única conclusión a la que he llegado: esto es un duelo de relatos entre gigantes que quieren repartir el pastel. Vamos, que la historia de ‘Gánatelo en el campo’ y el pelear por los aficionados es una pantomima para generar debate. Y es que, precisamente por esto, nos han salvado de unas comidas navideñas horribles.

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Cuando Pedro Sánchez y Carles Puigdemont iban a ser los protagonistas, Bernd Reichart y Axel Torres decidieron engancharse en ‘El Larguero‘. Gracias a este momento de tensión, tu cuñado no hablará de la amnistía. Son héroes para el pueblo. De la retahíla de expresiones jocosas no te libras, pero sí del evitable comentario político. No podemos quejarnos. «Niño, ¿lo de la Superliga, qué?» será el nuevo «Vaya tela el Perro Sánchez con los separatistas». Me estoy emocionando solo de pensar en la bala que hemos esquivado.

Además, lo mejor de todo es que se corta de raíz una posible bronca superior. Siempre va de la política a algo más personal, pues es el paso previo a la sentencia. El fútbol puede ser muy peligroso si se enquista, pero es infinitamente más fácil de manejar. Puedes salir por mil sitios distintos, como Ousmané Dembélé cuando tiene el día. La Superliga solo es una excusa para saltar al papel de los equipos españoles en Europa y lo bien que están jugando Jude Bellingham y Antoine Griezmann. El único punto a evitar es el papel del Girona, pues se puede enlazar con la política y no es plan. Es el tema tabú, porque el resto es un lienzo en blanco para construir una mejor comida navideña.

Luego, esto del fútbol en la mesa permite algo precioso. Esto del balón les abre las puertas del debut a los más jóvenes, ya que ellos no se meten en política. Así como una primera ronda de Copa del Rey para un equipo grande, es la ocasión perfecta para la cantera. Supone pasar el testigo mientras bajan las revoluciones. Ellos son el futuro, los que deben pasar el testigo del «¡ese lo limpio yo!» cuando se cae un plato y del «Bueno, ¿cómo va la novia?». Con esta introducción tan tierna al campo de batalla que es la mesa en una comida familiar, la continuidad está asegurada. La de la Superliga y la Champions League está por ver, pero ellos ya han cumplido su labor más importante. Mientras discuten por el bienestar de los aficionados, les han dado un bote salvavidas en las fechas más complicadas del año.

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